martes, 31 de mayo de 2011

Batallas en el Desierto


Siempre que camino por la Roma me pregunto si ésta hubiera sido la tortería en la que Rosales le cuenta a Carlitos que todo el mundo sabe lo sucedido con la madre de Jim, peor aún, la tortería en donde le confiesa que —spoiler— Mariana había muerto. Todo acompañado de una torta de chorizo, dos de lomo y un Sidral
Mundet. Esquina de Insurgentes y Álvaro Obregón, según José Emilio Pacheco y mi criterio, ésta debió haber sido la tortería.






miércoles, 25 de mayo de 2011

El Necio

"Será que la necedad parió conmigo,
la necedad de lo que hoy resulta necio:
la necedad de asumir al enemigo,
la necedad de vivir sin tener precio."
El necio, Silvio Rodríguez.

martes, 17 de mayo de 2011

Guía Día Internacional de los Museos

Museo de la Caricatura
Donceles, 99

Creado en 1987 con el fin de tener un espacio para preservar y difundir el galano oficio de la caricatura mexicana. Si eres chairo o se te trepa el chairo de vez en cuando, este es el lugar ideal para que te rías —y blasfemes— un poco con las parodias políticas que estos artistas tienen para ti. No dudes en ser víctima de algún caricaturista, de seguro estará ansioso por retratarte. Quizá.
Martes a domingo 10:00 a 18:00

Museo de la Charrería
Isabel la Católica, 108
esquina con José María Izazaga

Una vez escuché a un chamaco que decía que era el deporte mexicano por excelencia, lo cierto es que a pesar de ello, el oficio de charro se ha ido perdiendo a través de los años. Uno de los museos menos conocidos de la ciudad es precisamente este, el Museo de la Charrería, tanto así que muchos ni siquiera sabíamos de la existencia de la Federación Mexicana de Charrería, A.C. El museo comprende una valiosa cantidad de obras que incluyen armas, reatas, sombreros, espuelas, anqueras, monturas charras y todo lo necesario para visualizarte como todo un jinete. Villa estaría orgulloso de ti.
Lunes a viernes 10:00 a 18:00


Museo Franz Mayer
Av. Hidalgo 45 esquina
con Sta. Veracruz

Construido en el siglo XVII, es un lugar ideal para todo aquél que guste de las artes decorativas el diseño; su exposición incluye vajillas, comedores, espejos y orfebrería —entre otros tantos—. Originalmente fue el Hospital de la Epifanía, tomando posteriormente el nombre de Hospital de los Desamparados. Tiempo después fue un mercado de artesanías hasta que en 1986 obtuvo el nombre de Museo Franz Mayer. Tiene una biblioteca interesante y un jardín muy chulo.
Lunes a viernes de 10:00 a 18:00

Museo del Estanquillo
Isabel la Católica, 26 esquina
con Av. Madero

Su claro referente es sin duda el mismísimo Carlos Monsiváis que, a partir de su colección de obras, logró —con el apoyo de Slim y Obrador— crear un espacio que a pesar de ser muy reducido, tiene de todo —por eso el nombre de Estanquillo—. Aficionado por comprar en los mercados y bazares, logra en este museo representar la vida de la Ciudad de México a través de caricaturas, fotografías, grabados, postales, maquetas y un sin fin de objetos que hacen de este lugar un orgullo para el chilango. No olviden terminar su recorrido en la terraza del museo; un centro enjundioso, el ambulantaje a lo lejos y una vista de antaño en una sola toma.
Dato curioso: el edificio en donde está ubicado se llama La Esmeralda, porque albergaba una de las joyerías más lujosas del país.
Miércoles a lunes 10:00 a 18:00

MUNAL
Tacuba, 8

A través de una superficie de exhibición de 5500 m2 podemos apreciar una enorme cantidad de obras destinadas a difundir el arte mexicano e internacional. Pintura, escultura y fotografía forman parte de la exposición permanente de este edificio de estilo «historicista ecléctico». Un gran número de sus obras formaban parte de la Academia de San Carlos que finalmente fueron distribuidas en este museo. Juan Correa, Eugenio Landesio, Miguel Cabrera y una gran colección de José María Velasco hacen presencia en este espacio diarrrrte. Para los amantes de la música, los fines de semana suelen tener conciertos con interpretaciones bastante respetables y totalmente gratis; nada más no aplaudas cuando no porque los señores sabiondos te mirarán feo, y no, no me pasó a mi.
Martes a domingo 10:00 A 17:30

Museo del Policía.
Victoria 82, casi
esquinacon Revillagigedo

Nada mejor que ver un asesino serial —a mi tamaño— en cera y estar en los escenarios donde se cometieron los más viles y crueles actos delictivos. Esto y más es el Museo de la Policía Preventiva del Defe. Barba Azul, Erzsebet Bathory, Jack el Destripador, Andrei Chikatilo, Ted Bundy, Adolfo de Jesús Constanzo y Sara Aldrete te esperan a lo largo del museo. Si tienes suerte te encontrarás con la mismísima Juana Barraza "La Mataviejitas", y no, no es broma.
Lunes a domingo 10:00 a 18:00

Museo del Calzado
Bolívar, 27

¿Y dónde quedó la zapatilla de la Cenicienta? Pues claro, en el Museo del Calzado. Bolívar hizo el mayor robo de zapatos de la historia y los escondió en este singular museo que alberga dos mil piezas de calzado natural y 15 mil miniaturas de diferentes materiales. Nos presenta también la historia de la apreciada zapatilla-levanta-pompi, con todos los cambios que ha sufrido hasta la fecha. Por ahí dicen que si prestas atención encontrarás los zapatos de Pulgarcito. Diiiiiiiiiiicen.
Lunes a sábado 10:00 a 18:00

Guía Día internacional de los Museos. Desayuno.

Porque no se puede iniciar un recorrido con el estómago vacío..

Antes de empezar con las lista para celebrar este 18 de mayo el Día Internacional de los Museos, me tomaré el atrevimiento de recomendarles tres lugares dignos de nuestro Centro Histórico, en los cuales, podríamos aterrizar antes de iniciar nuestro día maratónico. Si tu plan no es desayunar solo y en casa, esta es la opción.

Café El Popular
5 de Mayo, 52

Dice la leyenda que su fundador llegó desde Tampico para establecer en pleno Centro un local que daría pie a uno de los primeros cafés de chino de la zona. Conocido por su trato amable y servicial, es uno de los lugares que te hacen sentir como en casa con su pan recién hecho y un café con leche que le ha dado renombre al lugar. Es un local donde se come bien y a buen precio. Basta mencionar que entre sus comensales han figurado Gabriel García Márquez, Fidel Castro y Elena Poniatowska, entre otros. No te extrañes si la mesera te llama «corazón».

Café de Tacuba
Tacuba, 28

La mala noticia: la cola es larguísima para entrar pero definitivamente vale la pena esperar. Desde 1912 es uno de los restauarantes mexicanos por excelencia; basta probar su mole, panuchos y enchiladas. Esta casona abre las puertas para deleitarte con su sabor colonial y sus innumerables leyendas —porque también las tiene—. No hay manera mejor de revivir un México ya olvidado.

El Cardenal
Palma, 23

Situado a una cuadra del Zócalo se encuentra un edificio porfiriano que ofrece al público un menú basto de comida tradicional mexicana. Tienen jugos naturales y unas conchas de nata que sería pecado no comer; su chocolate es espumoso y delicioso, nada mejor que acompañarlo con su pan recién horneado. Sobra decir que su atención es excelente y que ha sido testigo de numerosos encuentros entre famosos escritores, artistas y empresarios que siempre salen con una razón para volver.

domingo, 8 de mayo de 2011

Sobre la amistad

«Era muy malo negociando la amistad, por eso mejor la regalaba»
Escuchada en aquella conferencia —de esas que cambian la vida— sobre Periodismo y Literatura.

martes, 12 de abril de 2011

Ojalá

«La Revolución, a pesar de las contradicciones de ese tiempo, no sólo era un sistema social, también era amor y solidaridad, era poder acostarse sabiendo que no había nadie sin techo en todo el país , poder llamar "compañero" a cualquiera de los 8 millones de cubanos, era dar un recital en la escuela o en una fábrica, coger una guagua sin pagar si habías olvidado el dinero, o compartir con el vecino el ron que te daban por la "libreta". Y Emilia era todo eso, era la Revolución, era producto de aquella sociedad en que Silvio nos convidaba a "creer diciendo futuro"...¿Qué sentido tenía huir de algo a lo que se ama con todas las fuerzas?, y por otro lado ¿merecía la pena rendirse a la obsesión, no tratar de olvidarla?»

Silvio, memoria trovada de una Revolución

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin tí.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabé la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

domingo, 10 de abril de 2011

Elocuencias

Y entre el humo que vislumbraba la imagen confusa de mis amigos, se escuchaban los Beatles, me parece que Girl era la canción que sonaba en ese momento. La Hookah había sido "ahogada" por segunda vez, cortesía de una amiga cuyo nombre no pretendo revelar, y no precisamente por respeto, más bien porque estoy segura de que la mayoría de ustedes no la conoce.

Paso largo, paso corto; siempre he odiado las grietas, sí, soy de esas personas que tienen una manía por no pisar las líneas, lo peor es que siempre me envuelve un pensamiento en el camino que me hace olvidar mirar el suelo, es entonces cuando las grietas pasan a segundo plano. De todas formas no había motivo para mirar el piso, nosotros íbamos mitoteando tan a gusto que no había razón por la cual distraerse. Buscábamos un lugar para tomar un café, llegamos al Café Otaku y nos dimos cuenta que nuestro presupuesto estudiantil no daba más que para un café del Jarocho. Regresamos sobre la misma calle y vimos un lugar nuevo en donde vendían café chiapaneco, nos dispusimos a beber algo de ahí a la vez que veíamos con cierto agrado todas las bellezas que vendían a precio de visitante gringo.

-Tres cafés chiapanecos por favor- dijo alguno de nosotros, me parece que fui yo. Y los temas fueron saliendo; Rodin fue citado en algún momento mientras hablábamos sobre asuntos diarrrte, el fallido sistema escolar, Neruda, el amor y la inestabilidad de los artistas fueron los temas más recurridos en la mesa. Llegó el momento de poner música. «¿Qué quedó de tu blanco balcón?¿dónde está tu mirada de tímido amor? me preguntaba al ver pasar los changarines, enterrando los cofines, el olvido tu historia y la mía» y empezamos a cantar hasta que llegó un trío de mujercitas extranjeras a interrumpir el bonito ambiente que teníamos. Nos despedimos y cada quien se fue por su camino, nos veríamos más tarde.

Me sorprendió que llegara tan rápido a Buenavista, parece ser que el metrobús no es tan malo como muchas personas creen. Aproveché para pasar a la feria del libro de la terminal del suburbano. ¡Horrorosa! lo único digno de ella fue que pude conseguir unos ejemplares atrasados de Algarabía. Tenía todavía una hora de sobra así que pasé a uno de mis lugares favoritos de la ciudad, la biblioteca Vasconcelos, lo único bueno que nos dejó Fox durante su periodo presidencial. Tardé unos 15 minutos en encontrar Rayuela y finalmente me fui a la terraza a leerlo, clock clock.. clock clock.. me sorprende cuánto cambia mi percepción de ese libro cada vez que lo vuelvo a leer..

"Convencido como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico"

..por algo es mi libro favorito..

" Porque fuiste siempre un espejo terrible, una espantosa máquina de repeticiones, y lo que llamamos amarnos fue quizá que yo estaba de pie delante de vos, con una flor amarilla en la mano, y vos sostenías dos velas verdes y el tiempo soplaba contra nuestras caras una lenta lluvia de renuncias y despedidas y tickets de metro"

En fin, lo demás del día yo ya no lo recuerdo, o tal vez sí. No sé.