martes, 12 de abril de 2011

Ojalá

«La Revolución, a pesar de las contradicciones de ese tiempo, no sólo era un sistema social, también era amor y solidaridad, era poder acostarse sabiendo que no había nadie sin techo en todo el país , poder llamar "compañero" a cualquiera de los 8 millones de cubanos, era dar un recital en la escuela o en una fábrica, coger una guagua sin pagar si habías olvidado el dinero, o compartir con el vecino el ron que te daban por la "libreta". Y Emilia era todo eso, era la Revolución, era producto de aquella sociedad en que Silvio nos convidaba a "creer diciendo futuro"...¿Qué sentido tenía huir de algo a lo que se ama con todas las fuerzas?, y por otro lado ¿merecía la pena rendirse a la obsesión, no tratar de olvidarla?»

Silvio, memoria trovada de una Revolución

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin tí.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabé la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

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